Juana Guerrero, artista visual de Iquique, ha consolidado una práctica multidisciplinaria que abarca la performance, el videoarte y el collage digital. Desde 2012, su obra explora temas complejos como la identidad, el género, el extractivismo y los derechos humanos, utilizando un enfoque íntimo y experimental que cuestiona normas sociales y culturales.
Pajaro.
La práctica de Guerrero se distingue por su capacidad para transformar lo personal en una narrativa universal. En sus performances, utiliza su cuerpo como herramienta para desafiar convenciones y generar reflexiones críticas. Su videoarte, caracterizado por la mezcla de imágenes simbólicas y técnicas innovadoras, y sus collages, que entrelazan texturas y formas, ofrecen nuevas perspectivas sobre la representación y la percepción.
Influida por figuras como Gloria Camiruaga, Pedro Lemebel y Ana Mendieta, Guerrero ha participado en importantes exposiciones y proyectos. Su obra Caliche, sangre y muerte (2015), un video performance en colaboración, fue expuesta en el MARKK de Hamburgo, mientras que NECIA (2017) formó parte de muestras en el Museo Nacional de Bellas Artes de Chile y la Semana de Arte Contemporáneo de Antofagasta. Proyectos colectivos como Diarios salvajes de la extracción, presentados en el Festival Ars Electronica, consolidan su interés en abordar problemáticas territoriales y medioambientales.
El contexto territorial y la colaboración son esenciales en su trabajo. Desde su inicio en Argentina con el colectivo La Maricona hasta sus narrativas visuales desarrolladas en Tarapacá, Guerrero teje vínculos entre lo local y lo global. Su capacidad para articular el arte contemporáneo con problemáticas sociales hace de su obra una invitación a cuestionar y reimaginar las realidades que habitamos.